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martes, 8 de septiembre de 2015

Tenemos madre: El lugar de María en mi vida

Nª Sra. de la Soterrana Requena (Valencia)
Hoy, 8 de septiembre se celebra un día especial dedicado a la Virgen María en multitud de poblaciones españolas. En Córdoba es bajo la advocación de la Fuensanta, en Requena (Valencia) se celebra el día de su antigua patrona Nª Señora de la Soterraña. Creo que es un buen día para reflexionar sobre el papel de la Virgen María,  en nuestra vida, en la mía en concreto. 
Nª Sra. de la Fuensanta de Córdoba
Los cristianos “no tenemos derecho, y si lo hacemos estamos equivocados, a tener psicología de huérfanos. O sea, el cristiano no tiene derecho 'a ser huérfano'. Tiene Madre. Tenemos Madre”1. Estas palabras del papa Francisco, me llamaron la atención precisamente porque yo, durante mucho tiempo pues...anduve equivocada, anduve huérfana: María no tenía cabida en mi vida. Afortunadamente, la divina Misericordia fue reconduciendo mi vida. Yo me encontraba entre las personas que a penas habían recibido una educación mariana, era muy respetuosa, eso sí, con la Madre de Dios, pero poco devota. Tampoco el pietismo de las devotas me entusiasmaba, estaba desencarnado de la historia. 
 

Bernardino Luini, Madonna y Niño, 1510.
Ahora, me encuentro con muchas personas que desconocen a María. Y no estoy hablando de personas de otras religiones, o de personas ateas. Me refiero a muchos de los que nos confesamos católicos pero que, o bien ignoran a María porque el Evangelio habla poco de ella, o tienen una acendrada piedad hacia la Virgen, pero no rebasan el carácter intimista. Los recelos hacia la figura de María provienen, señala J.A. Pagola, de las deformaciones en la piedad mariana2. En ocasiones la función protectora de María derivó en un proteccionismo que no conducía a un vida más evangélica, otras veces la exaltación materna de María generaba una insana dependencia y un infantilismo religioso. Esta visión de la “madre idealizada”, la “mujer única” bien pudo alimentar un cierto menosprecio de la mujer real y reforzar el dominio masculino. Son reproches, señala Pagola, que se nos hace a los católicos y que no podemos desatender porque empobreceríamos nuestra vida olvidando el “regalo que María puede significar para los creyentes”.

Sassoferrato. Madonna y Niño
El papa Francisco señala la tristeza que le causa esos cristianos que no sólo andan equivocados, sino que, además, presumen de esa carencia. A comienzos del verano de 2014, el papa le confesaba a un grupo de jóvenes en el Vaticano, que “cuando un cristiano me dice que no ama a la Virgen, que no le sale el buscar a la Virgen, a rezarle, me entristece”. Y contó una experiencia que tuvo con un matrimonio de catequistas en Bélgica, casi 40 años atrás. Recordaba a los dos esposos, “profesores universitarios, con hijos, una hermosa familia, hablaban de Jesucristo muy bien. Llegados a cierto punto, les dije: ‘¿Y la devoción a la Virgen?’. A esto, recordó, ellos contestaron que “nosotros ya hemos superado esta etapa. Conocemos tanto a Jesucristo que no necesitamos a la Virgen”. “Y lo que me vino a la mente y al corazón fue: Pero… ¡Pobres huérfanos!”, dijo Francisco3

Yo también pasé por esa etapa, la de los cristianos que sólo ven a María como parte del “resto fiel de Israel” pero nada más, como si no fuese compatible con Cristo. Afortunadamente, mejor dicho, gracias a Dios cambiaría. En mi catequesis de prebautismo siempre me gusta resaltar lo que dice Ansel Grüm4 sobre el óleo de los catecúmenos. Ete aceite de lcuración significa que la fuerza sanante de que el bautizado recbe deCristo es más fuerte que las heridas que el niños sufrirá a lo largo de su vida, que el amor de Cristo se vuelca en nuestras heridas, nos toca con ternura como a los enfermos que tocaba y curaba. En mi historia personal había muchas heridas sin cicatrizar. Creo que la Mater colaboró especialmente con el Señor en tocar con amor y ternura todos aquellos puntos que había que sanar. Y para eso necesitó instrumentos, es decir otras personas que hicieran todo lo que ella no podía hacer, pero que tampoco podían hacer sin ella. Muchas buenas y santas personas ha puesto Dios en mi vida, de algunas ya he hablado5 –y volveré a hablar- y de otras lo iré haciendo.


V. Soureniants, Virgen y Niño
Me sorprendió gratamente conocer el papel de María en la vida de tantos santos, incluso en la vida de nuestros papas más recientes. Padre Kentenich, el fundador de Schoenstatt, profundamente mariano, hizo de María uno de los carismas fundamentales de su movimiento. Padre Kentenich, al hablar del lugar de María en el plan de salvación, nos dice que María da a luz al Cristo histórico, es el camino a través del cual el Hijo de Dios llega al mundo para redimirnos, a través de ella Jesús se hizo presente en la Historia. También Cristo nace en nuestra alma a través de María. Al igual que la segunda persona de la Trinidad asume la naturaleza humana en el seno de María, así también nosotros, en el seno de María, participamos en la naturaleza divina6. Como dice el papa Francisco María es la que ayuda a bajar a Jesús, lo trae del cielo a convivir con nosotros7.

Agnolo Bronzino. María
Si como creyente me fascinan estas palabras de alguien que vivió tan intensamente su relación con María, como padre Kentenich y como está demostrando vivir nuestro papa Francisco, no menos interesante me parece la valoración de Pagola al decir que cuando apartamos a María de nuestra vida, empobrecemos nuestra fe. Y me parece que la dimensión mariana ayuda a la mujer a fortalecer su dignidad. Si Dios ha querido encarnarse en el seno de una mujer, bien podemos decir que “lo femenino es camino hacia Dios y de Dios8 , y cuando se desprecia lo femenino se cierran posibles cauces de acercamiento a Dios que “se nos ha ofrecido en los brazos de una madre”. Una piedad mariana bien entendida asegura en nuestra vida de fe la presencia enriquecedora de lo femenino9.

Velázquez. La Coronación de la Virgen
 
Con María, diría padre Kentenich, “somos arrastrados por ella como por un remolino que impulsa hacia Cristo y hacia la santísima Trinidad”10. Con María, aporta Pagola, celebramos “Su fidelidad y entrega a la Palabra de Dios, su identificación con los pequeños, su adhesión a las opciones de su hijo Jesús, su presencia servidora en la Iglesia naciente y, antes que nada, su servicio de Madre del Salvador hacen de ella la Madre de nuestra fe y de nuestra esperanza”11.

 
En una ocasión un sacerdote periodista me preguntaba en una encuesta realizada sobre ¿Quien es María para ti?12. Mi respuesta vino a traducir toda la rica vivencia de mi vida como creyente, como mujer, como madre, como hija, de mano de la Mater.

“María, para mí, es el icono femenino del proyecto de Dios para el ser humano.

-Con Ella dialogo de todas las cosas, Ellas las lleva al Señor.

-Ella ha abierto la puerta de mi alma al Espíritu para que Él asuma el piloto automático.

-Ella me ha enseñado a ser “esclava de amor”, a ir entendiendo lo que es amar la voluntad del Padre.

-Ella es la que me dispone a salir dispuesta a “visitar a Isabel”, a estar con la gente sencilla, porque casi todos estamos muy mediatizados por nuestras neuronas.

-En Ella he aprendido a “guardar bien las cosas y a meditarlas en el corazón para que el Espíritu me hiciese entender y gozar de la belleza de la vida en Cristo”.

-Ella, confiando en el proyecto de Dios, una muchachita insignificante, fue la mujer más libre y valiente de su tiempo, y nos enseña a serlo.

-Tampoco lo tuvo siempre claro con Jesús, pero día a día el Espíritu Santo la fue iluminando en el misterio de Dios.

Murillo. Asunción de la Virgen
-Es la mujer quebrada por el dolor de la muerte del Hijo, pero que no pierde la fe en el proyecto de Dios, que cree en su Espíritu Santo los “incendiara” de fuego apostólico.

-Ella es el modelo de esperanza escatológica, es la mujer vestida del sol del amor de Dios, y con el dragón a sus pies, porque la muerte, el pecado, el mal, serán vencidos. La resurrección de Cristo me garantiza mi resurrección, la asunción de María es como la certeza humana de que Dios cumple sus promesas.

-Así lo creo, así lo vivo



1 El papa Francisco invita al movimiento de Schoenstatt a trabajar por una cultura del encuentro http://schoenstatt2014.org/es/jubileo-2014/news/el-papa-francisco-invita-al-movimiento-de-schoenstatt-trabajar-por-una-cultura-de-encuentro/
2 José Antonio Pagola. La Madre nos acompaña. http://feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/5782-la-madre-nos-acompana.htmll
3 Francisco. 29 junio 2014. https://www.aciprensa.com/noticias/un-cristiano-sin-la-virgen-y-sin-la-iglesia-esta-huerfano-dice-el-papa-59337/
4 Anselm Grün, El bautismo, celebración de vida. San Pablo, Madrid, 2003.
5 Como don Salvador Domingo, don Pedro Gómez Carrillo. Ya fallecidos. vid De amor, de libertad de Santos. http://conelcorazonenlama.blogspot.com.es/2014/12/de-amor-de-libertad-de-santos.html
6 Textos de P. José Kentenich de 1952, en P. Rafael Fernández. La Alianza de Amor con María. Nueva Patris, 2005, pp. 80-85
7 El papa Francisco invita al movimiento de Schoenstatt a trabajar por una cultura ...
8 Leonard BOFF. El rostro materno de Dios.
9 José Antonio Pagola. La Madre nos acompaña. http://feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/5782-la-madre-nos-acompana.html
10 Textos de P. José Kentenich de 1952, en P. Rafael Fernández. La Alianza de Amor c
11José Antonio Pagola. La Madre nos acompaña. http://feadulta.com/es/buscadoravanzado/item/5782-la-madre-nos-acompana.html
12 Antonio Gil Moreno. Hija de Sión; una humanidad generadora de esperanza. Conferencia en el aula cultural de san Hipólito. Córdoba. 17 diciembre 2013

viernes, 30 de agosto de 2013

La Asunción de María, criatura humana como nosotros, al lado de Cristo fortalece nuestra fe, nuestra esperanza, nuestro amor.

B. Esteban Murillo, La Asunción, 1670
Museo Hermitage, San Petersburgo

      En el mes de agosto se mantiene en España una fiesta que todavía tiene el rango de nacional, es la celebración de la Asunción de la Virgen María. Fiesta grande para tantos y tantos pueblos de nuestra geografía en los que todavía pervive la tradición mariana, aunque para mucha gente ya se ha perdido el significado de la Asunción. Esta es la razón por la que me inclino a comentar sobre ella, aunque me haya distanciado en el tiempo, en su momento leí algunas reflexiones sobre la Asunción que me parecieron muy interesantes para la comprensión de nuestra fe. Por un lado en Asunción de María podemos contemplar el primer éxodo de la creación hacia el Creador, además se fortalece nuestra esperanza escatológica, y en una preciosa reflexión sobre las moradas, Benedicto XVI nos hace ver que en Dios hay espacio para el hombre, pero también en el ser humano hay espacio para Dios.


La Asunción. En María se ha realizado el primer éxodo de la creación hacia el Creador[1]


Koimesis. La muerte de la Virgen, 
Mosaico de San Salvador in Chora, Estambul. S. XIV
     La fiesta de la Asunción de la Virgen María podemos verla, nos invita el padre Rupnik, como una parábola donde se va realizando el designio de Dios sobre el hombre. Dios sopla sobre el barro su Espíritu y crea al ser humano. Mediante el Espíritu se le ha abierto al hombre el camino a la vida en Dios. La fiesta de la Asunción es presentad en el Oriente cristiano como la Dormición de María, en su entorno los apóstoles ven el cumplimiento de la vida de María en el amor de Dios. Ella que engendró en la carne al Hijo de Dios, ahora es acogida por el Hijo para la vida eterna. El amor de Cristo nos hace íntegros, razón por la cual la Madre, mediante el Hijo, vive íntegramente en Dios. En ella se ha realizado el primer éxodo de la creación hacia el Creador[2].

Fortaleciendo nuestra esperanza


  La Virgen María goza en cuerpo y alma de la visión de Dios, esta afirmación dogmática contribuye a afirmar nuestra fe en Jesucristo y confirma nuestra esperanza escatológica. En nuestra escuela de María vamos contemplando la peregrinación de María junto a Jesús en el transcurso del tiempo terreno, en la fiesta de la Asunción
Fra Angélico, La dormición de la Virgen, 1434-35,
Convento de San Marcos, Florencia
podemos elevar los ojos al cielo para contemplarlos en una relación diferente pero en continuidad con lo que fue en la tierra[3].

F. Botticini, La Asunción de la Virgen, 1475 
     El camino que recorrió María es el mismo que tenemos que recorrer nosotros, sólo que dotada de una gracia especial, María es la llena de gracia, Dios la ama singularmente y, como ocurre con el amor de Dios, en María se derrama hacia los demás[4]. María llevó en sus entrañas al Hijo de Dios, por disposición divina, por su unión con Cristo en la obra de la redención, hoy sigue a su lado. 

Fra Angelico, Coronación de la Virgen,
 Galeria dei Uffici,
     Al contemplar el misterio de la Asunción y ver a María, criatura humana como nosotros, al lado de Cristo nos lleva a pedir, nos dice el padre David Amado, como en la oración colecta de la misa de ese día que “lleguemos a participar con ella de su misma gloria en el cielo”. María ya participa de la resurrección de Cristo, y su victoria sobre la muerte se encuentra en la fe de María, como nos indicaba el papa Benedicto XVI. 

Ghuirlandaio, Coronación de María
     La asunción de María nos lleva a no perder de vista lo que profesamos en el Credo, la resurrección de la carne, y de la que parece nos olvidamos en el cotidiano vivir al dejarnos sumergir en una cultura materialista donde el egoísmo ensombrece el horizonte último de nuestra existencia. La resurrección supone estar para siempre con Cristo y eso supone, a su vez, que aquí en la tierra tenemos que estar abiertos al amor de Dios y al de los hermanos[5].

En Dios hay espacio para el hombre y en el hombre hay espacio para Dios.


 
D.  Velázquez, La Coronación de la Virgen, 1635
Museo del Prado, Madrid
    
 En la homilía de la Asunción de 2012 el papa Benedicto XVI nos llevaba a cuestionarnos qué aportaba a nuestra vida, a nuestro caminar, la Asunción de María. Y en un primer momento nos hizo ver que en Dios hay espacio para el hombre. Dios mismo es la casa de tantas estancias de la que nos habla Jesús, Dios es la casa del ser humano, en Dios está el espacio de Dios. Y María, que siempre estuvo unida a Dios, no se aleja tras su muerte a una galaxia desconocida, sino que va a Dios y unida a Dios permanece cerca de nosotros, porque Dios está cerca de todos nosotros, de cada uno de nosotros. María está cercana, puede escuchar, puede ayudar, está próxima a todos nosotros.


Rafael Sanzio, la Coronación de la Virgen
     Pero también el papa Ratzinger nos iluminó otro aspecto, y es que no solo en Dios hay espacio para el hombre, sino también que en el hombre hay espacio para Dios. Y esto lo vemos claramente en María, ella es el Arca Santa que lleva la presencia de Dios. En nosotros hay espacio para Dios y esta presencia de Dios, que se realiza en la fe, es importantísima para iluminar al mundo en su tristeza, en sus problemas: en la fe abrimos las puertas de nuestro ser para que Dios entre en nosotros y nos vivifique. En nosotros hay espacio para Dios y si nos abrimos como María, con un rotundo “Hágase tu voluntad, yo soy la sierva del Señor”, no perdemos nada. Al contrario: nuestra vida se enriquece y se hace grande [6].


    De este modo en la Asunción de María se combinan la fe, la esperanza y el amor. Esperamos un mundo mejor, aunque no sepamos cuando llegará, pero tenemos una esperanza segura y es que Dios nos espera, no vamos en el vacío, sino que somos esperados. Dios nos espera y encontramos, yendo al otro mundo, la bondad de la Madre, encontramos a los nuestros, encontramos el Amor eterno. Dios nos espera: esta es nuestra gran alegría y la gran esperanza que nace justo de esta Fiesta. María nos visita, y es el gozo de nuestra vida y el gozo es esperanza



[1] Vid. Rupnik, Marko I. SJ. “Un Minuto para el Evangelio”. En Magnificat, el mensual de la oración de la Iglesia, 117 (agosto 2013) 202.
[2]  Ibíd.
[3] Amado Fernández, David, “Palabra de Dios para la Asunción de la Virgen María”, en Magnificat, el mensual de la oración de la Iglesia, 117 (agosto 2013), 195
[4] Ibíd.
[5] Ibíd. 196
[6] Cf. Benedicto XVI, Texto de la homilía en la solemnidad d la asunción de la bienaventurada Virgen maría: 15.08.2012-Catelgandolfo. http://www.news.va/es/news/benedicto-xvi-en-la-fiesta-de-la-asuncion-nos-recu (Consultado 21 julio 2013).